Cómo verificamos a los promotores, y cómo puedes comprobarlos tú

Publicado Autor Piotr Nawrocki

Al comprar un piso en tu ciudad, compruebas al promotor casi por reflejo. Conoces el nombre, alguien de tu entorno le compró, y si algo sale mal sabes a qué juzgado acudir. Compra en el extranjero y todos esos reflejos dejan de funcionar a la vez, mientras la cantidad en juego sube.

Esto es exactamente lo que comprobamos antes de que un promotor llegue a nuestra plataforma. Nada de ello es un secreto, y la misma lista puedes aplicarla tú, también con nosotros.

Los documentos registrales de la sociedad

Empezamos por lo más básico: si la entidad que vende existe y es quien dice ser.

Comprobamos los documentos registrales de la sociedad: quién la representa, desde cuándo opera, cómo está estructurada. Suena obvio, pero en una operación transfronteriza lo obvio es justo lo que nadie comprueba, porque todos dan por hecho que ya lo hizo otro.

Las opiniones, y sus límites

Buscamos todo lo que se dice públicamente de un promotor: en internet, en el sector, entre las firmas locales.

Conviene ser franco sobre lo que eso vale. Las opiniones en internet se pueden comprar, y su ausencia no significa nada bueno ni malo, porque una sociedad nueva sencillamente no tiene historia. Las tratamos como una señal, nunca como una prueba. Una queja concreta que se repite pesa más que cien elogios genéricos.

Tres referencias de compradores anteriores

Pedimos a cada promotor el contacto de al menos tres personas que le hayan comprado antes.

Es un requisito de aspecto modesto que filtra más que ningún otro de esta lista. Un promotor que ha vendido decenas de viviendas encuentra a tres de esas personas en un cuarto de hora. El promotor que no quiere facilitar ese contacto ya ha contestado a la pregunta, y de la manera más creíble posible.

Una conversación con alguien que recorrió el proceso entero cuenta cosas que no salen en ningún folleto: si se cumplieron los plazos, qué pasó cuando surgió un problema, cómo fue el contacto tras la entrega de llaves.

Un webinar que se queda en internet

Los webinars forman parte de la plataforma Vesteri. El promotor presenta sus proyectos, responde a las preguntas de los participantes y todo se graba y se publica.

Es el elemento más fuerte de toda la lista y a la vez el que no se puede esquivar. Y no porque preguntemos con especial dureza. Las preguntas las hacen los participantes, muchas veces más concretas que las nuestras. La razón es lo que ocurre con las respuestas.

Un promotor que falta a la verdad en una conversación privada arriesga una palabra contra otra. El mismo promotor faltando a la verdad en una grabación disponible para todos sus futuros clientes deja una prueba permanente contra sí mismo. Para quien piensa actuar con honestidad, eso no cuesta nada. Para quien no, es un riesgo que rara vez compensa.

Por eso el simple hecho de aceptar el formato ya es una señal. Los promotores que lo rechazan nos ahorran trabajo.

Lo que esto no garantiza

Ningún proceso de verificación convierte una inversión en segura. El nuestro tampoco.

Comprobar documentos no predice los problemas financieros que aparezcan dentro de dos años. Tres buenas referencias no significan que la cuarta operación vaya a ir igual. Una grabación reduce el margen para engañarte, pero no sustituye a un abogado leyendo el contrato que vas a firmar.

La verificación empuja el riesgo hacia abajo. No lo lleva a cero, y quien afirme lo contrario no te está contando la verdad sobre el mercado en el que trabaja.

Lo que puedes comprobar tú

Compres a través de quien compres (también a través de nosotros):

  1. Pide los documentos registrales y comprueba que la entidad del contrato es la misma que aparece en el material comercial.
  2. Pide tres referencias y llámalas. No para pedir una opinión, sino para reconstruir los hechos: plazos, problemas, contacto tras la entrega.
  3. Pide la grabación o la transcripción de cualquier conversación donde se hicieran compromisos concretos. Si una afirmación es cierta, nadie tiene motivo para negarse.
  4. Contrata a tu propio abogado. Un abogado pagado por el vendedor representa al vendedor, por amable que sea contigo.

El último punto es el más importante y el que más se salta, porque cuesta dinero y parece innecesario justo hasta el momento en que deja de parecerlo.


Este artículo describe nuestro proceso de verificación y tiene carácter informativo. No constituye asesoramiento jurídico ni de inversión y no es garantía de ninguna inversión. Consulta nuestros avisos legales.

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